Edición 57

Editorial 

En los últimos 1 000 millones de años, el clima en nuestro planeta ha pasado por diversos periodos con grandes cambios. Regiones en donde hoy existen desiertos, alguna vez fueron ambientes marinos. Es muy probable que hace un millón de años se dieron las condiciones que formaron al desierto chihuahuense, la zona árida de mayor extensión en México y tiene como límites al oeste la Sierra Madre Occidental, al este la Sierra Madre Oriental y al sur la altiplanicie mexicana; por el norte se prolonga hasta las montañas Rocallosas, en los Estados Unidos de Norteamérica.
En México ocupa grandes porciones de los estados de Chihuahua, Coahuila, Zacatecas y San Luis Potosí y una área menor en Durango, Nuevo León, Tamaulipas e Hidalgo. Al desierto chihuahuense se le considera como la tercer región en biodiversidad en el planeta, pues entre otras cosas alberga a 350 variedades de cactáceas de las 1 500 existentes en América. Una zona emblemática que se encuentra en el desierto chihuahuense es el área conocida como Bolsón de Mapimí. Aquí se encuentra la Reserva de la Biosfera de Mapimí y dentro de su territorio existen dunas de arenas finas y hermosos yesos, además de fauna endémica como la tortuga del desierto.

Al norte de la capital de San Luis Potosí y en la parte sureste del desierto chihuahuense, se ubica la Sierra de Catorce, en el Altiplano Potosino, una porción de esta sierra es un área natural protegida con el nombre de Reserva Natural y Cultural Huiricuta. En esta región existe una diversa variedad de vegetación representada por encinos, pino piñonero, cedros, matorral desértico rosetófilo, como el agave lechuguilla y la yuca, y zacatales, entre otros, además de ser camino hacia el cerro del Quemado, ombligo del mundo en la cosmogonía huichol.

Para lograr un manejo responsable de los recursos naturales y de los ecosistemas frágiles, como lo es el desierto, se requiere del esfuerzo y la suma de voluntad de todos, y es necesario adquirir conocimiento y conciencia de nuestro entorno, de los recursos naturales del país y de las actividades recreativas y turísticas responsables que fomentan el contacto con la naturaleza. Ese es el motivo por el cual en esta edición de Aventura Vertical nos referimos al desierto, que al contrario de lo que se pudiera pensar, no es una región seca, triste y de escasa actividad biológica. Por el contrario, cada una de las regiones presentadas en esta edición guardan diferencias entre sí: su suelo, fauna y paisaje los hacen únicos y espectaculares. Su vegetación, representada por matorrales como la gobernadora, magueyales, nopaleras, yucas, huizaches, cactáceas y arbustos, funciona como madriguera y nidos o para proteger del sol a insectos, aves, reptiles, tortugas y mamíferos que habitan estas áridas tierras. Te invitamos a conocerlas.

Dalila Calvario