Edición 63

 

Editorial

Todos los días en los medios de comunicación se escuchan comentarios de reuniones internacionales, programas radifónicos y entrevistas sobre el tema del cambio climático. Al respecto, hace algunos años en Aventura Vertical empezamos a comentar la gran importancia que han adquirido las actividades al aire libre y como la comercialización ha etiquetado, sin reservas, a toda actividad en la naturaleza como “ecoturística o extrema”.
Así también vemos con suma preocupación como los árboles de los cerros aledaños a la Ciudad de México y de otros estados que hemos visitado están quedando pelones por la tala indiscriminada. El poco interés y cuidado por la conservación del patrimonio natural y cultural se evidencia en la práctica de actividades masivas que contaminan el ambiente con ruido, residuos tóxicos y erosionan los caminos, las laderas y la cubierta vegetal.La falta de agua dulce y su contaminación son otros problemas graves; el agua en todas sus formas es necesaria para la conservación de la vida, y por ello su acceso debe ser un derecho garantizado para todos.


Las empresas industriales, al igual que otras actividades, requieren de este líquido vital para desarrollar y ofrecer sus productos como en algunas áreas del turismo de naturaleza. Esta creciente industria debe optimizar sus servicios y basar sus operaciones en una filosofía de bajo impacto a la naturaleza y el principio de sustentabilidad: uso de los recursos de forma integral para que éstos sean la base de los ciclos económicos, que se pueden cumplir sin dañar a ésta.
Para lograr lo anterior, es necesario tener un compromiso verdadero y honesto, en el que prevalezca la conservación y el mejoramiento de los recursos naturales, unido a un servicio personalizado, eficiente, seguro y cordial para los visitantes.
El relieve del territorio mexicano se caracteriza por sus valles, montañas, ríos, bosques, selvas, desiertos, lagunas y playas, lo que representa una inmensa riqueza por disfrutar, sin detrimento de ésta. Lo contrario ha sucedido: saqueo, contaminación y destrucción han sido las constantes de las irregulares y desorganizadas actividades que muchas empresas turísticas ofrecen. La oportunidad está puesta y podemos contribuir a la conservación del planeta, aprovechando con responsabilidad nuestros recursos naturales y culturales. Debemos tomar conciencia de la importancia de la planeación y organización en el desarrollo turístico, para poder conciliar los intereses sociales, ecológicos y económicos de los que participan en ellas. Esto permitirá que el turismo en México sea fuente de ingresos para quienes ofrecen algún producto o servicio, y también una vía de recuperación y preservación de nuestro ambiente, la cultura y la sociedad.

Dalila Calvario