De México a la Patagonia 24,000 kilómetros de Aventuras.

Texto y fotografía: Mariana Báez y Thor Morales.

Un par de mochilas, dos jóvenes y un sueño por cumplir fueron los ingredientes para empezar un viaje que muchos anhelan y, desgraciadamente, pocos logran realizar.

En estas líneas queremos compartir nuestra experiencia de viajar durante más de un año por las “venas abiertas” de nuestra América Latina, principalmente por Centro y Sudamérica.

El inicio

Todo comenzó de forma separada, Mariana por un lado y Thor por el suyo, pero la Facultad de Biología nos cruzó y así nuestros caminos se hicieron uno. Después de cumplir los trámites de titulación y sanar nuestras raíces académicas decidimos partir rumbo al sur.

Llegamos hasta la península de Yucatán, en apenas dos aventones.

Varias semanas después, por fin cruzamos nuestra primera frontera, el primer sello en el pasaporte: Belice, un país tan diferente al nuestro, selva y más selva, mujeres y hombres de pieles hermosas y oscuras, de miradas profundas.

En Cayo Icaco decidimos nadar en la barrera de coral, ¡que espectáculo de colores, de formas!: tiburones nodriza, corales gigantes, morenas, rayas “volando”, tortugas y peces con atuendos diversos.

Estando aquí el viaje tuvo más sentido que nunca y emprendimos vuelo con una meta, llegar al fin del continente por tierra, sin una ruta trazada, pero con paradas imperdibles.

El puente de América (En el camino al sur).

Centroamérica es un minicontinente, que en su parte norte se parece mucho a México y después se asemeja mucho a Suramérica.

En esta línea de tierra recorrimos paisajes impresionantes, desde el segundo arrecife coralino de barrera más grande del mundo, en Belice, hasta las paradisiacas islas de San Blas o Kuna Yala, como la llaman sus pobladores originales.

En esta parte de América los paisajes no cambian tanto de un país a otro, por lo menos no tanto como su gente.

Las líneas inventadas de las fronteras parecieran realmente existir cuando uno las cruza y deja atrás un pueblo, una cultura, para encontrarse con otra muy diferente.

Estamos al extremo del Arrecife Mesoamericano, las islas de la Bahía en Honduras. Alguna vez parte de Inglaterra.

Hoy en día son uno de los centros de buceo más conocidos de América y la isla de Utila es famosa por ser el sitio más barato del mundo donde certificarse como buzo. Así que decidimos aprovechar la ocasión y nos sumergimos en sus arrecifes.

La ruta del buceo barato en el Caribe centroamericano continúa hasta Nicaragua, sin embargo, nosotros optamos por cambiar de aires y, dejando atrás los corales, subimos las montañas del centro de Honduras y bajamos a la seca vertiente del Pacífico.

Después de casi un mes en tierras catrachas entramos a Nicaragua, la tierra de Sandino.

El cambio del Atlántico al Pacífico fue radical, de un verde intenso, selvas altas y mucha, mucha luvia, nos encontrábamos ahora con árboles sin hojas, mucho calor y mucho polvo.

El anuncio turístico de Nicaragua es “Tierra de lagos y volcanes”, y lo tiene bien merecido. El Momotombo, el Momotombito, el Mombacho, entre otros, le dan al relieve plano un toque de magia y belleza.

Así, guiados por los volcanes, fuimos avanzando hacia el sur, hasta que cruzamos la frontera con Costa Rica, uno de los países más atractivos de la región.

Por su exuberante vegetación y “conciencia ecológica” es un paraíso para todos los que buscan naturaleza, aventura y lindas playas.

Algunas lo encuentran muy “americanizado” y es verdad (cómo en muchos otros lugares de Latinoamérica, no es necesariamente algo malo pero erosiona la cultura local), pero su encanto y biodiversidad cautivarían a más de uno, la naturaleza no tiene nacionalidad ni cultura.

Es un edén para cualquier amante de la observación de fauna: en nuestra estancia avistamos quetzales resplandecientes, monos aulladores y cariblancos, perezosos de dos y de tres dedos, por mencionar a los más destacados.

Nos sorprendió mucho la calidad de vida de la gente: no había esa pobreza extrema de los países antes visitados. Los ticos son gente por demás amable, alegre y orgullosos de su patria, no en vano su frase favorita: ¡Pura vida mae!

Otro país muy interesante y poco explorado es Panamá, el verdadero puente entre Norte y Sudamérica. Esta pequeña nación con casi tres millones de habitantes tiene interminables selvas, hermosos arrecifes de coral y tantas especies de aves como México.

“Aquí ya se puede sentir el sabor del sur; la influencia de las selvas amazónicas se hace presente no sólo en la comida, sino en la naturaleza.”

El ombligo de América es el tercer país en la región por su número de grupos étnicos y uno de ellos, tal vez el más famoso, son los kunas, que habitan las montañas del Darién y la costa sur del Caribe panameño. Sus playas son uno de los más importantes sitios de anidación para la tortuga laúd, la más amenazada del mundo.

Y así es como nos encontramos un poco más cerca de llegar a la Patagonia.

Fin de la parte primera parte.