Cañonismo en La Escondida.

La Escondida se encuentra al sur de Nuevo León, a 177 km de Monterrey, en el tranquilo pueblo de Iturbide, donde pasamos la noche. Una lodosa terrecería  nos condujo al borde de un camino. De ahí, a pie y en pocos minutos llegamos hasta una cascada llamada La escondida, el preámbulo de nuestro descenso al cañón La Escondida.

La Escondida guarda exuberante de la vegetación pero se alcanzaba a percibir lo profundo del cañón. Cada quien esperaba su turno y se acercaba cuidadosamente para colocarse junto al guía que dirigía los descensos.

El cañonismo es una actividad de aventura que pueden realizar principiantes.

Las caras de sorpresa, temor y nerviosismo afloraron, sobre todo en aquellos que no tenían mucha experiencia; la ayuda de los guías, las palabras de aliento y la emoción de participar en esta aventura se conjugaron para que nuestro grupo avanzara con seguridad y disfrutará al máximo esta experiencia.

La Escondida se oculta en los paisajes de la Sierra Madre.

La Sierra Madre Oriental nos muestra su grandeza, y la mirada abarca hasta donde lo permite el horizonte. En medio de esa belleza, la emoción da rienda suelta a la imaginación que me lleva a recorrerla en su totalidad; por ahora, nos conformamos con el paisaje de La Escondida.

El descenso a La Escondida continuó y mientras me tocaba mi turno observaba a los compañeros de aventura realizar su descenso a La escondida. Durante la espera, a ratos platicaba con el resto del grupo, y en otros en silencio disfrutaba la grandiosa aventura.

Las bromas, el ruido del agua al caer y las instrucciones de los guías eran parte del viaje, un viaje que pocos, muy pocos, se dan la oportunidad de vivir, y no por lo difícil sino quizás por lo peligroso que se imaginan puede ser.

En el turismo de naturaleza la profesionalización que deben tener las empresas y guías que dirigen este tipo de viajes puede ser garantía de seguridad y diversión. Por eso, al contratar un viaje de aventura, deben asegurarse de estar en buenas manos, de lo demás los guías se encargarán y ustedes tendrán una aventura inolvidable.

Si quieres dedicarte profesionalmente a guiar aventuras en la naturaleza, mira esto: Guías de Aventura.

Paisaje de La Escondida.

La tarde avanzaba y nos acercamos a los últimos rappeles, al lado de una cascada de más de 170 metros de altura que, dividida en cuatro secciones, La línea de rappel casi siempre estuvo a un lado de la caída de agua por lo que no nos mojamos mucho.

La ruta era corta pero de mucha emoción; y el paisaje, de vegetación frondosa, llena de verdor que se adhiere a las extensas y abruptas laderas de los cerros, se convertía en un maravilloso escenario digno de enmarcar para colgarlo en nuestra pared favorita y en nuestra memoria.

La Escondida.

Ahora teníamos que salir del cañón La Escondida, ascenso de retorno al punto de partida lo realizamos por una vereda que nos iba alejando del río. Ya sobre la ladera, alcanzamos a ver, 400 m más abajo, el fondo del recorrido: el río y el cañón se aprecian diferentes desde el otro ángulo.

Conforme nos alejamos del lugar, el hambre y la sed iban ocupando mis pensamientos. Cuando compartimos la mesa para comer, me di cuenta que el trayecto lo habíamos realizado en nueve horas. Ahora ese recorrido es cosa del pasado, pero la experiencia quedó en mis recuerdos, en los buenos recuerdos, y esos son los que cuentan al final del día.

En el estado de Nuevo León existen muchísimos lugares para visitar.
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