Los Tuxtlas, ecoturismo en la selva.

Texto y Fotografía: Salatiel Barragán.

Estamos en una región ubicada en el extremo sur del estado de Veracruz, que recibe una de las precipitaciones pluviales más altas del país, entre 2 000 y 4 700 mm anuales, lo que favorece la presencia de exuberante vegetación y abundante vida silvestre. Son tierras protegidas por la Reserva de la Biosfera Los Tuxtlas, una de las zonas más bellas, con la más importante diversidad biológica. Este lugar es considerado el paraíso tropical húmedo ubicado más al norte de América, en un territorio privilegiado que vio evolucionar a la cultura Olmeca, considerada la más antigua civilización de Mesoamérica.”

Entre vegetación bien conservada, se pueden recorrer extensas selvas donde sus pobladores han realizado importantes labores de conservación, adoptando el ecoturismo como modelo productivo para la protección real del área, con visitas a estas áreas naturales casi intactas para admirar y disfrutar la flora, fauna y cultura de la zona.

Las Margaritas: ecoturismo junto al lago Catemaco
Las Margaritas es una comunidad emplazada en la porción noroeste del lago de Catemaco, un lugar lleno de magia y cultura popular, donde varias familias se han organizado para ofrecer servicios de ecoturismo, lo que permite admirar de manera respetuosa el entorno natural. El área es un santuario de aves acuáticas, tanto locales como migratorias, como los patos pichichis que provienen de Canadá y que llegan a este lugar por cientos.
Aquí se mezclan con miles de garzas blancas, gaviotas, pelícanos y cormoranes. Es sitio ideal para la observación de aves, donde el guía nos explica las interacciones y la importancia de la fauna en la regeneración de la selva.

Al empezar el recorrido, la bruma sube poco a poco cuando el sol aún no sale. El vapor matutino que sube de la superficie lagunar permite apreciar las siluetas de otras barcas y cayucos que parten en busca de pesca. Nosotros debemos remar casi una hora para llegar hasta el Rincón Piedra Blanca, para admirar varias piedras labradas en tiempos prehispánicos, que muestran figuras de animales como el tapir ya extinto en Los Tuxtlas. Más tarde, visitamos el sitio arqueológico El Chininal.
La caminata es de casi dos kilómetros a través de un sendero interpretativo. El sitio arqueológico tiene montículos dispersos de pirámides y plazas. De regreso, todos tomamos un baño en el lago o en una pequeña cascada, y seguimos disfrutando los alimentos preparados por las anfitrionas.

El Marinero: recorridos entre selvas y ríos
Dentro de esta selva tropical de Los Tuxtlas, un grupo de emprendedores de la comunidad López Mateos ha consolidado uno de los mejores proyectos ecoturísticos. Este poblado está emplazado a orillas del río Coxcoapan, donde tiene lugar el encuentro con un ambiente rodeado de agua y vegetación. El ejido cuenta con la reserva campesina del cerro El Marinero, una superficie rodeada de ríos, cascadas y vegetación alta donde, además de compartir las tradiciones y forma de vida de los habitantes, se disfruta de las leyendas del lugar y de platillos típicos, desconocidos para los visitantes, entre los que destaca la flor de palma chocho, la malanga, el colorín y otras plantas locales. Aquí pudimos nadar en las aguas cristalinas del cercano río, para después comer langostinos preparados por un ama de casa del lugar.

El recorrido principal se realiza por un sendero interpretativo hasta la cascada y caminamos más de 500 m. Un guía experto muestra los diferentes usos de varias plantas medicinales, ornamentales o alimenticias. El sendero llega hasta la cascada de 57 m de altura. Después visitamos un mirador que consiste en una estructura creada para observar loros, tucanes, oropéndolas, tángaras, mosqueros y muchas más; además un angosto sendero nos llevó hasta una cueva de murciélagos frugívoros. Por la tarde subimos al campamento El Marinero, donde apreciamos magníficos paisajes, y por la noche convivimos con un extraño mundo de sonidos de animales de hábitos nocturnos como tepezcuintles, armadillos, tapacaminos y búhos.

Miguel Hidalgo: cascada y lago Cráter Apompal
Al día siguiente viajamos a 27 km de Catemaco, hasta la población de Miguel Hidalgo, una comunidad cafetalera rodeada por varios ríos, arroyos y pozas que invitan a disfrutar de sus aguas frescas y vivir su tranquilidad. Uno de sus principales atractivos es la cascada Cola de Caballo, una caída de 60 m que lleva agua todo el año y que en época de lluvia se torna imponente por su caudal; forma dos pozas, una con diámetro de 12 m y otra de unos 20 m, ambas ideales para nadar. El canto de las aves nos acompaña por angostos senderos interpretativos, donde el guía nos ilustra sobre las principales plantas y animales silvestres, así como el aprovechamiento y usos que les dan los lugareños.

Para disfrutar de otro atractivo, pernoctamos en el campamento El Apompal, conocido así por la abundancia de árboles llamados apompo (zapote de agua).
Un camino empinado nos permite llegar hasta el pequeño lago volcánico El Apompal, que recorremos por su orilla, bajo frondosos árboles. Toda el área está rodeada por densa vegetación que invita a descansar y conocer lugares, pues del campamento parten senderos entre naranjales y cafetales que perfuman el ambiente. Estas brechas son transitables la mayor parte del año y por ellas se realizan caminatas para buscar grupos de monos aulladores. Luego visitamos un vivero atendido por mujeres de Miguel Hidalgo, donde es posible comprar plantas de ornato de la región.

Sontecomapan: playas vírgenes rodeadas de mangles
Al final llegamos a Sontecomapan, ubicado 20 km al norte de Catemaco, en la unión de las aguas del Golfo de México y los aportes de varios ríos como Sábalo, Coscoapan, Chuniapan, Yahualtajapan y el mismo Sontecomapan, que forman una laguna de 12 km de longitud. Esta laguna costera, orientada de norte a sur, tiene aguas salobres rodeadas por enmarañada vegetación de manglar, donde se puede observar fauna común del trópico, como martín pescador, águila pescadora y halcón tegogolero, así como mapaches y cocodrilos. Aquí se puede admirar el raro espectáculo de este halcón que se alimenta de los caracoles tegogoles que también consume el hombre; aunque no se trata de una competencia directa, pues esta ave rapaz se sumerge mucho más profundo que su competidor.

Cerca del poblado existe una pequeña cascada y también está la Poza de los Enanos, sitios ideales para refrescarte en medio de la selva tropical. El interesante recorrido continúa en lancha por la isla de las Aves y el río de los Cangrejos, en éste se admira la riqueza de los manglares con su variada fauna, desde aves acuáticas hasta cangrejos rojizos y azules, que sólo son perturbados por el paso de las lanchas. Después de atravesar toda la laguna y sus coloridos paisajes, donde observamos cormoranes, patos, garzas, pelícanos y otras aves, llegamos a la playa Barra de Sontecomapan. En la barra cada uno se dedicó a lo que mejor le acomodaba, como nadar en el mar, tomar una bebida fría, comer pescado fresco bajo una enramada o acostarse en la arena para disfrutar del cálido sol veracruzano.

Es hora de regresar y también reconocer que en Los Tuxtlas han optado por el auténtico ecoturismo, mediante una gran labor de sustentabilidad, al aprovechar de manera óptima los recursos naturales, al tiempo que se conserva el ambiente. Aquí puedes disfrutar de recorridos con personas que contribuyen a la conservación del lugar a través de la participación colectiva. Por ello te sugerimos visitar esta región llena de magia y recuerda que así fortaleces estos proyectos, pues con el aporte de nuevos recursos se seguirá protegiendo el entorno natural, al tiempo que mejora la calidad de vida de todos sus habitantes; de esta manera también ganamos los visitantes y la naturaleza.