Mineral de Pozos, pueblo fantasma de Guanajuato.
Texto y fotografía: Aventura Vertical

Lo sabemos, no es un pueblo de fantasmas pero se le dio ese nombre porque durante mucho tiempo estuvo casi deshabitado, los sueños de desarrollo de este pueblo fundado hace siglos terminaron cuando le industria se mudó a otro lado.

La historia de la minería en México se ha considerado a partir de la conquista española; pero el conocimiento de los pueblos originarios en procesos minero-metalúrgicos era amplio, sobre todo en la extracción y trabajo de la obsidiana en Hidalgo, de cobre y estaño en Guerrero o de mercurio en Querétaro.

La minería, sin duda, genera grandes riquezas; en México no es la excepción, sin embargo, también crea devastación del suelo, alteración del paisaje y grandes trastornos ecológicos; a esto se suma la relación de empresarios mineros y obreros que está llena de historias particulares desafortunadas en la excavación y extracción del mineral, así como en las condiciones laborales.
La minería, entonces es una de las industrias que mayor impacto ambiental negativo provoca por el proceso de extracción del material y por el tratamiento para su comercialización, pues los niveles de contaminación son muy elevados.
Existen varias situaciones que ponen de manifiesto el alto grado de contaminación del agua, del suelo, la disminución de la biodiversidad o las malas condiciones de salud para los trabajadores.

Las diversas empresas que realizan la extracción de minerales en México son transnacionales, principalmente de Canadá y Estados Unidos. Éstas implican amplios asentamientos humanos atraídos por la bonanza, generan comercio local, acumulación de dinero y derroche, excesos y extravagancias propiciadas por la seguridad económica. Cuando el mineral se agota, o se presentan inundaciones naturales o generadas por los mineros, la explotación y la extracción se encarece.

Desaparece la bonanza y los habitantes empiezan a desplazarse a otros sitios, buscando un mejor porvenir, entonces los pueblos se vacían y con el tiempo el olvido los va convirtiendo en pueblos fantasma, que fue lo que ocurrió en Mineral de Pozos.

Cabe destacar que esta bonanza minera generó a lo largo de las décadas un asentamiento de 60 000 personas hacia 1917. En la actualidad, el poblado cuenta con 3 500 habitantes, que en su mayoría se dedican a alguna actividad relacionada con el turismo cultural, de aventura y ecoturismo, actividades que se han desarrollado debido al paisaje natural, patrimonio arquitectónico e histórico existente así como a sus mitos y leyendas que han convertido a Pozos en un lugar muy atractivo y le valió el distintivo de Pueblo Mágico: además, las inversiones y desarrollo de proyectos para su reconstrucción lo han posicionado como un importante destino turístico del estado de Guanajuato.

Sin duda, la gastronomía es otro de los grandes imanes para el visitante, ya que en Pozos se pueden degustar platillos prehispánicos, tradicionales, de comida internacional y de tipo gourmet.
El aprecio de la naturaleza es uno de los atractivos del lugar; también la historia de la minería, los rasgos arquitectónicos y la muestra de los minerales que se extraían son puntos de interés que están presentes durante los recorridos que se realizan, caminando o en bicicleta. Las actividades transcurren en compañía de guías acreditados por la Sectur federal. Durante el año, se pueden disfrutar diversos festivales culturales y gastronómicos como el Festival de Blues en junio: ¡no te lo pierdas!

San Pedro de los Pozos, o Mineral de Pozos como comúnmente se le conoce, es un destino turístico que se encuentra a 114.8 km, de la capital y a sólo 15 minutos del centro del municipio de San Luis de la Paz, cuenta con guías turísticos en Mineral de Pozos, restaurantes de comida típica, tours en bicicleta de montaña y venta de artesanías.

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