Llegamos a la Sierra Gorda a la hora del alba, cuando la población de Jalpan aún dormitaba; nos hospedamos en el hotel Misión Jalpan. Ya con luz del día y enfrente de nuestro hospedaje, pudimos apreciar en su totalidad la fachada de la Misión y su portón hermosamente ornamentado. Nuestro guía comentó que ésta fue la primera misión franciscana en construirse (entre 1760 y 1768), de las varias que se sitúan en tres de los municipios más ricos en naturaleza al noreste de Querétaro.

En 1997 fueron decretados como reserva de la biosfera los municipios de Peña Miller, Pinal de Amoles, Jalpan de Serra, Arroyo Seco y Landa de Matamoros, debido a su gran diversidad de ecosistemas, que van del bosque tropical al semidesértico, sobre una superficie de 383 567 hectáreas. La reserva incluye regiones que se encuentran a 1 200 msnm y otras que llegan a 2 200. En el fondo de los cañones el clima es cálido y seco y predomina la vegetación xerófita, propia de los climas áridos; en la parte más alta, de mayor humedad, se encuentran bosques de pino y encino, bosque tropical y bosque de montaña.
Las misiones son cinco: en Landa de Matamoros, entre las montañas, se encuentran las misiones de Santa María de las Aguas de Landa y San Francisco del Valle de Tilazo; en Jalpan de Serra, entre abundante naturaleza, se edificaron las misiones de Nuestra Señora de la Luz Tancoyol y de Santiago de Jalpan; por último, en Arroyo Seco se encuentra la misión de San Miguel Concá. Todas fueron declaradas Patrimonio Mundial en 2003 por la UNESCO y fueron fundadas por fray Junípero de Serra, quien llegó a Jalpan en 1750.

En Tancoyol, nuestra guía Alma Lidia nos describió la fachada de la misión, la escuchamos atentos bajo la sombra de los árboles del atrio, para protegernos del calor que llegaba a casi 35 ºC. Además de la interesante información proporcionada por Lidia, también aprendimos que los municipios que comparten las misiones se encuentran en una zona de clima cálido, por ello conviene llevar ropa cómoda y gorra o sombrero para protegerse del sol.

Los templos fueron construidos por los misioneros españoles, quienes usaron el trabajo de los indígenas pames y jonaces conocidos con el nombre genérico de chichimecas.
El siguiente punto de nuestro recorrido fue el hotel Misión Concá, que antiguamente era la hacienda azucarera San Nicolás Concá, y desde hace 30 años funciona como hotel.
El antiguo trapiche, lugar donde se molía caña, hoy es restaurante. Junto a los restos de la bardolina o calabozo se encuentra una poza de agua transparente y fluye un estrecho río de agua clara dentro del hotel.

Entre los servicios del hotel está el temascal, del náhuatl temaz-calli, o casa de baño de vapor. Su origen es anterior a la conquista y los mayas y aztecas lo utilizaban como método de purificación del alma y obtención de poder, para lo cual se usaban diversas yerbas y hojas de árboles y se invocaba a los cuatro elementos: fuego, aire, agua y tierra. Así fue que tuvimos la oportunidad de gozar de un baño de temascal, aunque su construcción no sea la tradicional, y semeja más a un baño sauna contemporáneo. En su interior hay una banca semicircular en la cual el visitante se puede sentar o recostar; al centro, un círculo contiene piedras calientes y una olla de barro llena de agua y yerbas aromáticas, que agradan al olfato y los sentidos. Una tenue luz, que apenas traspasa por la puerta de entrada, ilumina el lugar.
Por último, cerca de la ruta de las misiones, visitamos el castillo surrealista de Edward James, en Xilitla, en la exuberante Huasteca Potosina, que colinda con el noreste de Querétaro.
Dentro de este sorpresivo lugar se encuentra la expresión de los sueños de un excéntrico inglés que en la década de 1970 colmó el lugar con elementos decorativos formando un jardín exótico. Sus creaciones intentan copiar a la naturaleza, dentro de la misma naturaleza. En el lugar hay pozas donde el visitante puede entrar a refrescarse, al igual que lo hizo Edward James en su momento.
Cuenta la historia que Edward, buscando orquídeas, llegó a un paraje de la Huasteca, se metió a una de las pozas y una serie de mariposas se posaron en su cuerpo al mismo tiempo en que los rayos del sol penetraban entre la vegetación; fascinado, interpretó el hecho como una señal de que ahí debía instalarse.
Aunque viajaba por México y otros países, cuando regresaba a Xilitla daba trabajo a don José Aguilar y otros carpinteros, a quienes pedía construir figuras fantásticas, oníricas, como la corriente artística surrealista.
Caminamos por el castillo, entre la verde y abundante vegetación, y el calor era predominantemente húmedo. Recorrer el lugar lleva un par de horas. En el trayecto se pueden observar variadas formas que van desde columnas adornadas con enormes hojas en su base, hasta varios cuartos decorados con relieves de imágenes egipcias. Entre los diversos caminos hay lavamanos de formas florales, abundante vegetación, numerosas pozas y muchos otros detalles que no dejan de sorprender.
Edgar James murió en 1984, dejando este singular lugar que hoy día podemos disfrutar.
Visitar la Sierra Gorda nos permitió conocer parte de sus misiones, construidas entre la espléndida naturaleza de la Sierra Madre Oriental, rodeadas de la reserva de la biosfera que abarca más de la mitad del estado de Querétaro. Además, pudimos admirar este paisaje a lo largo del camino sinuoso, que bien vale la pena conocer.